Segunda jornada Aprendices
Pues sí, Yo Estuve Allí(tm). Y viví para contarlo. Fue duro, pero creo que en una o dos semanas estaré recuperado de la experiencia.
Y es que compartir cuatro horas con usuarios no es una experiencia deseable para ningún miembro de Administradores Anónimos. Suerte que había algun especimen híbrido (no sabía que se podría ser puede ser administrador anónimo y usuario a la vez) que amortiguó el efecto.
Ahora en serio, fue una experiencia altamente gratificante. No sólo por la calidad personal de cada uno de los asistentes, sino sobre todo por las ganas de aprender que todos ellos demostraron (el nombre del grupo no es en vano :-).
Es toda una experiencia para alguien que como yo se dedica a la formación reglada durante buena parte de su jornada laboral. A pesar de que se supone que la gente viene a los centros educativos a aprender, la realidad suele ser más bien distinta. Y muchas veces más preocupante. O deprimente, según el punto de vista de cada uno.
La realidad que yo he vivido es que la gente (el 90% que está en la parte central de la famosa campana de Gauss) viene a por un título (de FP, univseritario o del tipo que sea) que le permita acceder a un puesto de trabajo. El resto no son más que obstaculos que hay que salvar para conseguir el título (controles, exámenes, prácticas, etc.). Por cierto, que del 10% restante estimo (sin ningún rigo científico y basado sólo en mis apreciaciones personales) que un 5% sí vienen a aprender, y un 5% vienen porque tienen que hacer algo para pasar el tiempo, y pasarlo en el mismo sitio que sus amigos de la cuadrilla es una buena opción.
Por eso juntarte con gente que tiene ganas de aprender y hacer cosas nuevas es toda una experiencia. Especialmente si eres alguien que no puede estar mucho tiempo parado sin hacer cosas nuevas (y sin son interesantes, mejor aún). El tener la complicidad del resto de la gente, el saber que ellos también van a empujar el carro y que puedes aprender mucho de todos ellos (en diferentes ámbitos y en multitud de facetas) es algo que personalmente me apasiona.
Igual por eso suelo correr el riesgo de meterme en más charcos de los que luego soy capaz de salir. Pero es que soy como un niño pequeño que sale a la calle cuando acaba de caer una chaparrada y hay charcos por todas partes: da igual si llevo el calzado adecuado o no; oigo que los charcos me llaman y no puedo evitarlo
Saludos. Iñaki.
